Lo mío ya es grave. Llevaba tiempo canalizando la ansiedad en forma de vicio por la comida, por ir de compras sin llevar dinero (qué de sinónimos invento sólo para evitar un verbo) y por el ordenador.
Ahora he encontrado un modo más de canalizarla y no estallar: el acrónimo de una frase pija en inglés.
OMG.

Oh my God.
Me dan plaza para el viaje de fin de curso. ¡Bieeen!
Me lo pienso. OMG.
Todos saben ya qué van a hacer, con quién van a estar en las habitaciones, en qué ocupar su tiempo libre. Yo no. Y estoy obligada a ir, aunque duerma sola, aunque tenga que ir en el maletero del bus por falta de plazas, y aunque se caiga el cielo, debido al numerito que monté en jefatura por conseguir plaza.
OMG.
Me llama una amiga; que si quedamos esta tarde. ¡Bieeen!
Me lo pienso. OMG.
Me lo voy a pasasr genial.. pero me acabo de dar cuenta de que ya apenas quedo en fin de semana con Sandra*. Mis predicciones se cumplen: a final de este curso, pasaremos la una de la otra.
OMG.
Me dan una semana de vacaciones. ¡Bieeeen!
Me lo pienso: OMG.
Tendré que estar en casa con un padre que no me habla y una madre enfadada por mis múltiples suspensos, sin poder salir de mi cuarto, debido a los numerosos castigos que caen sobre mi cabeza.
OMG.

¿Debería empezar a buscar un grupo de apoyo (AAAA: Adictos Anónimos a los Acrónimos Absurdos), o dejar de preocuparme por todo?
...
Pues ninguna. Para mi desgracia, esos grupos no existen. Y no hago dramas ni me preocupo en exceso por las cosas... después de mi querido "OMG", no vuelvo a pensar en ellas.

¡Yo quiero un psiquiatra!